Un nuevo informe de Omdia encargado por Verimatrix revela por qué antipiratería reactivas antipiratería ya no son suficientes, así como qué medidas deben adoptar ahora los proveedores de servicios de streaming para proteger sus ingresos, sus suscriptores y sus inversiones en contenidos premium.

Hay tres datos estadísticos de un informe de Omdia publicado recientemente que deberían hacer reflexionar a todos los directivos del sector del streaming:

  1. Más de uno de cada cinco adultos que navegan por Internet (el 21 %) admite acceder a contenidos de vídeo pirateados. Esa cifra se dispara hasta el 30 % entre los aficionados al deporte y alcanza un sorprendente 43 % entre los superfans del deporte. Entre los superfans del deporte que tienen televisión de pago, la cifra llega al 46 %. En otras palabras, casi la mitad de los espectadores más comprometidos y valiosos del sector también consumen contenidos pirateados.

     

  2. La piratería sigue estando muy extendida a pesar del auge de las opciones legales de visualización. Omdia ha registrado más de 1.670 servicios de vídeo en línea que operan en 148 países a finales de 2025, incluidos más de 600 que ofrecen deportes en directo. Sin embargo, la piratería no ha disminuido. En muchos mercados, incluso ha aumentado.

     

  3. Los costes de los contenidos siguen aumentando. Omdia prevé que las empresas de medios gastarán una cifra récord de 203 000 millones de dólares en programación en 2026, de los cuales 73 000 millones corresponderán únicamente a los derechos de retransmisión de eventos deportivos en directo. Al mismo tiempo, el crecimiento de los ingresos se concentra cada vez más en formatos financiados por la publicidad, que ofrecen un menor rendimiento, lo que genera una presión cada vez mayor sobre la rentabilidad.

     

En conjunto, estos resultados dibujan un panorama preocupante. La piratería va en aumento, mientras que las inversiones en contenidos son cada vez más costosas. Los márgenes están bajo presión. Y, sin embargo, muchas organizaciones siguen dependiendo en gran medida de antipiratería diseñadas para una época diferente.

Esa realidad constituye el núcleo del nuevo informe de Omdia, antipiratería de nueva generación antipiratería la televisión y el vídeo: por qué la era del streaming exige pasar de la reacción a la prevención», encargado por Verimatrix. El informe sostiene que la dependencia que el sector ha tenido durante mucho tiempo de las medidas reactivas ya no es suficiente frente al sofisticado ecosistema de piratería actual.

La piratería ha evolucionado más rápido que las estrategias de seguridad

Históricamente, antipiratería se centraban en localizar contenidos no autorizados una vez que aparecían y, a continuación, eliminarlos. Las notificaciones de retirada, las medidas de aplicación de las plataformas y los recursos legales se convirtieron en la respuesta habitual. Esos enfoques siguen teniendo su valor. Sin embargo, las operaciones de piratería actuales han evolucionado mucho más allá de la simple redistribución de contenidos.

Según Omdia, la piratería ha pasado por varias fases distintas, desde el robo de señales de radiodifusión y el intercambio de archivos hasta la captura de transmisiones en streaming, los servicios ilegales de IPTV y las actuales operaciones industrializadas de retransmisión en directo. Cada fase se ha vuelto cada vez más difícil de combatir. Lo que antes era principalmente un problema de hardware se ha transformado en un reto de ciberseguridad definido por el software.

El propio streaming ha contribuido a este cambio. Las mismas tecnologías que hacen que el streaming legal sea cómodo y accesible también ofrecen nuevas oportunidades a los piratas. Las plataformas de televisión conectada, las aplicaciones móviles, los dispositivos de consumo no gestionados, la infraestructura en la nube y las redes de distribución de contenidos han ampliado drásticamente la superficie de ataque a disposición de los delincuentes. Omdia estima que la piratería a través de aplicaciones y dispositivos representa ahora una parte mayoritaria y creciente del consumo no autorizado de vídeo.

Esto significa que la piratería ya no se limita a sitios web poco conocidos. Cada vez se parece más a los servicios de streaming legales en cuanto a comodidad, experiencia de usuario y accesibilidad.

El problema no es solo el precio

Una de las conclusiones más sorprendentes del informe pone en tela de juicio una suposición habitual sobre la piratería. Muchos proveedores creen que los consumidores recurren a la piratería principalmente porque no quieren pagar. El estudio de Omdia sugiere lo contrario. Entre los espectadores que consumen contenidos pirateados, la facilidad de acceso se citó con más frecuencia que el coste como motivo principal. 

Esta tendencia se hace aún más evidente entre el público deportivo más comprometido. Casi 4 de cada 10 aficionados acérrimos al deporte señalaron la comodidad como el factor clave que motiva su comportamiento de piratería.

Este hallazgo debería preocupar a los operadores, ya que la facilidad de acceso no es algo que pueda resolverse únicamente mediante medidas coercitivas. Incluso las operaciones de retirada exitosas contribuyen muy poco a abordar los mecanismos subyacentes que hacen que la piratería sea sencilla y accesible. 

Aparecen nuevos servicios a gran velocidad, se reutilizan credenciales robadas y surgen aplicaciones no autorizadas en múltiples plataformas. Las retransmisiones en directo llegan incluso a redistribuirse en tiempo real. El resultado es un entorno en el que las medidas reactivas simplemente no dan abasto.

Los datos económicos apuntan a la prevención

El informe de Omdia pone de relieve un reto fundamental al que se enfrentan hoy en día los propietarios de contenidos. Para cuando se detectan muchas formas de piratería, gran parte del daño ya se ha producido. Esto es especialmente cierto en el caso de los eventos deportivos en directo y los eventos de alto nivel. Una orden de retirada emitida una vez finalizado un partido sirve de poco para recuperar las suscripciones perdidas, los ingresos publicitarios o la participación de los espectadores. 

Omdia también señala amenazas emergentes como el «leeching» de CDN, en el que los piratas obtienen tokens de acceso robados y descargan contenidos directamente desde la infraestructura de distribución legítima. Esto genera un triple impacto financiero: los operadores asumen los costes de ancho de banda, los clientes legítimos pueden sufrir una degradación del servicio y los contenidos premium de alto coste se distribuyen a espectadores que no pagan por ellos.

Por eso, el informe aboga por adoptar una mentalidad que dé prioridad a la prevención. En lugar de centrarse exclusivamente en detectar y eliminar la piratería una vez que se ha producido, los operadores deberían invertir cada vez más en tecnologías que impidan que los ataques tengan éxito desde el principio.

Cómo antipiratería de nueva generación

Es importante destacar que Omdia no sugiere abandonar antipiratería tradicionales antipiratería . Por el contrario, el informe recomienda combinar medidas de protección básicas, como el DRM múltiple y las marcas de agua forenses, con capacidades proactivas más recientes, entre las que se incluyen la seguridad de las aplicaciones, la autenticación de clientes y la supervisión a nivel de aplicación.

El objetivo es claro: reducir el número de ataques que logran llegar a los canales de distribución, de modo que las medidas reactivas de control resulten más eficaces y fáciles de gestionar. 

La seguridad de las aplicaciones, por ejemplo, ayuda a identificar aplicaciones manipuladas, el uso de emuladores, el uso indebido de credenciales y dispositivos no autorizados antes de que se pueda hacer un uso indebido del contenido. La autenticación de clientes verifica que las solicitudes de contenido procedan de aplicaciones legítimas y no de software modificado o malicioso. En conjunto, estas medidas ayudan a subsanar las vulnerabilidades. El informe describe esto como una arquitectura que se refuerza mutuamente, en la que las medidas proactivas y reactivas funcionan conjuntamente en lugar de actuar de forma independiente.

Por qué este informe es importante ahora

Quizás la conclusión más importante que se desprende del informe es que la protección de contenidos ya no es una mera función técnica. Omdia ha constatado que las organizaciones de medios de comunicación consideran cada vez más la protección de contenidos como una prioridad estratégica empresarial a la altura de iniciativas tan importantes como la adopción de la inteligencia artificial, la migración a la nube y la transformación del streaming. La protección de contenidos también está superando a otras categorías tecnológicas en cuanto al crecimiento previsto de la inversión.

Este cambio pone de manifiesto una toma de conciencia más generalizada en el sector: proteger los ingresos se ha convertido en algo tan importante como generarlos. A medida que la piratería sigue industrializándose y las inversiones en contenidos siguen aumentando, los operadores no pueden permitirse depender únicamente de estrategias que solo se activan una vez que se ha producido el robo.

La era del streaming exige un enfoque diferente. Para cualquier persona encargada de proteger contenidos premium, maximizar los ingresos por suscripciones o garantizar las inversiones en retransmisiones deportivas en directo, el informe de Omdia ofrece un análisis valioso y basado en datos sobre la evolución de la piratería y por qué su prevención debe convertirse en un elemento central de la futura antipiratería del sector.

Solo por las cifras ya merece la pena leerlo. Echa un vistazo al informe completo aquí.